Y es que hay un punto de inflexión en la vida, en la que el subjetivismo te lleva a cuestionarlo todo, incluso tus propias cualidades.
Es en ese momento, cuando comienzas a desviarte hacia esas etapas oscuras (en las que todas las personas que dedican su vida a algo más que mirarse al espejo, caen).
Y mientras caes, miles de preguntas te apuñalan, y no puedes contestarlas, porque ni tan siquiera sabes el por qué de la afección obtenida del subjetivismo propio.
La única conclusión obtenida hasta el momento, es que la culpa la tiene el inconformismo, esa maldita pieza de un puzzle humano. A veces, dicha pieza de puzzle sirve para terminar el cuadro, pero, en ocasiones, te lleva a la pérdida de ti mismo, llevándose consigo las ilusiones y las metas, dejándote en un estado de incertidumbre difícil de sortear.
Dejándote perdido en un mal de pinceladas grises
Es en ese momento, cuando comienzas a desviarte hacia esas etapas oscuras (en las que todas las personas que dedican su vida a algo más que mirarse al espejo, caen).
Y mientras caes, miles de preguntas te apuñalan, y no puedes contestarlas, porque ni tan siquiera sabes el por qué de la afección obtenida del subjetivismo propio.
La única conclusión obtenida hasta el momento, es que la culpa la tiene el inconformismo, esa maldita pieza de un puzzle humano. A veces, dicha pieza de puzzle sirve para terminar el cuadro, pero, en ocasiones, te lleva a la pérdida de ti mismo, llevándose consigo las ilusiones y las metas, dejándote en un estado de incertidumbre difícil de sortear.
Dejándote perdido en un mal de pinceladas grises
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